• El Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México debe suspenderse para evitar mayores impactos financieros, ecológicos y de desarrollo al país.
  • EL NAICM generaría una afectación irreversible al entorno y a la sustentabilidad del Valle de México. 
  • EL NAICM no considera la ya preocupante saturación poblacional de la zona.
  • La construcción del NAICM agudizaría la disponibilidad y el acceso al agua. Es urgente cancelar su construcción.

Debido a la errática política de infraestructura del gobierno que termina, basada en otorgar jugosas concesiones para la explotación de los mercados cautivos usuarios de la obra pública, la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México se ha vuelto un tema central del debate electoral, en el que los funcionarios del gobierno de Peña Nieto y una parte de la cúpula empresarial se han dedicado a defender ese proyecto, como la obra magna, indispensable y más trascendental de esta administración.

 

Lo cierto es que la propuesta gubernamental, impulsada por un grupo de empresarios, no se debió iniciar, no debe continuar y debe suspenderse para evitar mayores impactos financieros y de desarrollo al país, mayores daños a la sociedad y una afectación irreversible al entorno y a la sustentabilidad de la mayor concentración poblacional del país. El proyecto está mal diseñado por:

 

Su visión es centralista. Construir un gran aeropuerto cerca de la Ciudad de México es contrario al objetivo del Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018, de promover el desarrollo regional, aumenta la concentración poblacional y agrava las deficiencias inherentes a un crecimiento de ese tipo. Incluso, el hecho de que el aeropuerto de la Ciudad de México concentre 50% de la carga aérea nacional, requeriría dar alternativas eficientes a esos usuarios. Salvo para los intereses de algunos empresarios y de los gobernadores de la Ciudad de México y del Estado de México, la construcción del NAICM no responde a las necesidades del desarrollo nacional. Debe modernizarse el actual y debe contar con mejora en las alternativas ya existentes -Querétaro, Cuernavaca, Puebla y Santa Lucía y otros-, para impulsar un desarrollo aeronáutico y el turismo en el centro del país.

 

No considera la saturación poblacional. En el esquema de negocios de los Gobiernos Federal, de la Ciudad de México, del Estado de México y de los empresarios involucrados en el NAICM, juega un papel determinante crear un “polo de desarrollo” en el oriente del Valle, tanto como otra Avenida Reforma, señaló el empresario Carlos Slim. Según el documento Visión Integral del NAICM 2016, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), su objetivo es impulsar un desarrollo urbano, ambiental, económico y social de una zona, de aproximadamente 20% del tamaño del Distrito Federal, así como la creación de 400,000 empleos para 2070. Lo que no contempla es la necesidad de planear el desarrollo nacional para descentralizar e impulsar todas las regiones del país, no sólo el Valle de México que ya representa un grave problema de sustentabilidad. ¿Quieren que crezca más la población del Valle de México?

 

Subestima los problemas de suelo y tecnológicas. Debido a las características del suelo y como lo ha demostrado el Ingeniero Javier Jiménez Espriú, el costo de construir y mantener la operación de un aeropuerto en los terrenos del Vaso de Texcoco, puede resultar desproporcionado para un país con las carencias y necesidades como México. Son innumerables los problemas en el proceso de construcción.

 

Su diseño ignoró necesidades básicas de mantenimiento. El diseño de los edificios del aeropuerto, cubiertos con vidrios en una zona en la cual las tolvaneras son características en los primeros meses del año, las cuales podrían ser más fuertes por la destrucción de los cerros de donde han obtenido la piedra para cimentar las pistas, puede implicar costos administrativos de mantenimiento -limpieza- de gran magnitud.

 

Costos. Con ese conjunto de costos, más el de la deuda para llevarlo a cabo, la posibilidad de financiar al NAICM enfrenta riesgos de recuperación. Aunque se ofrecen altos rendimientos, prefieren arriesgar los recursos de las Afores, es decir, de los trabajadores.

 

No tomó en cuenta que la cuenca está cerca de no ser sustentable. En este aspecto, no basta señalar las dificultades para frenar la contaminación atmosférica o impulsar el desarrollo de zonas verdes, lo más grave es la falta de atención al problema del agua, que lejos de resolverse se agrava, porque:

  • No se invierte para atender la necesidad de desarrollar capacidad tecnológica y científica para hacer un diagnóstico y explorar soluciones acerca de la disponibilidad real de agua potable en los acuíferos que abastecen la ciudad y la expansión de la mancha urbana.
  • No hay estrategias para aprovechar el agua de lluvia y los escurrimientos y mantenerla en condiciones de tratarla y almacenarla, lo que se podría lograr en la zona del Lago de Texcoco.
  • No se cuenta con un programa institucional, que con equipo y personal calificado, garantice la recarga de agua de calidad potable al acuífero, el cual deberá tener especificidades para las regiones montañosas y para las zonas urbanas bajas.
  • Faltan plantas con capacidad para el tratamiento de agua de gran calidad y tratamiento de lodos.
  • Se debe hacer el seguimiento de los procesos de hundimiento diferenciado del suelo en las distintas regiones del Valle de México, que rompe tuberías y drenajes y genera contrapendientes, volviendo inútiles las grandes obras de desalojo de agua, dando lugar a riesgos de inundaciones.
  • Ya es insuficiente el abasto regular en amplias zonas del Valle de México, por lo que se recurre al suministro mediante pipas, en períodos que abarcan varios meses

 

Es muy compleja la problemática que ya existe en la Cuenca del Valle de México (ZMVM). Se tiene una concentración de más de 20 millones de mexicanos, que no tiene garantizado el suministro regular de agua potable de calidad, que hasta el momento se extrae de acuíferos que nadie sabe de qué capacidad disponen o de regiones como Cutzamala, a la que cada vez se castiga más. A eso se suma la dificultad de almacenar agua de lluvia, la mejor, que cae en cantidades que podrían satisfacer buena parte del consumo anual de la ZMVM, con la condición de que sólo llueve algunos meses y que, debido a la mala planeación y al hundimiento de la Ciudad, o se extrae de las zonas habitadas a lugares donde no provoque afectaciones o simplemente se envía al drenaje.

 

Así, se debe romper con urgencia el círculo vicioso de una ciudad que se hunde, porque no recarga sus acuíferos, porque no se ha puesto atención a ese proceso que no es rápido. Como no se han tomado medidas para almacenar el agua de lluvia, el gobierno la envía fuera de la Cuenca, pero no siempre lo logra, porque llega a inundar con aguas negras las zonas habitadas. Al mismo tiempo, continúa la extracción excesiva para atender la demanda de agua potable, provocando mayores hundimientos. El abasto para el consumo humano se resuelve importando agua de otras regiones, pero eso no resuelve el problema de los hundimientos. Urge utilizar correctamente los espacios y las posibilidades de almacenar de manera eficiente el agua de lluvia y contar con un drenaje pluvial especial. Eso cuesta, pero vale más la pena que un nuevo aeropuerto que sólo agravará la concentración poblacional y reducirá los espacios para buscar soluciones al problema del agua.

 

Es necesario suspender ya, la construcción del Nuevo Aeropuerto y evitar mayores daños a la sustentabilidad y a la posibilidad de atender la demanda de agua potable de los habitantes de la Zona Metropolitana.