• Así lo confirman las cifras del Banco de México, durante la administración priísta hubo un mayor endeudamiento y venta del país, al tiempo que financia una fuerte salida de divisas.
    • Las importaciones de bienes de consumo no petroleros, incluyendo alimentos básicos, crecieron 7.1% a 10,098 millones de dólares.
    • A pesar de que está comprobado que su estrategia es ineficaz, el actual gobierno no aclara las verdaderas consecuencias.

    El endeudamiento de los mexicanos hacia el extranjero causado por la actual administración refleja el alto costo que ha debido pagar la sociedad por una “estabilización”, que parece sólo responsabilidad del pueblo. Durante la aprobación de las reformas energéticas la economía mexicana recibió recursos extraordinarios por la venta de petróleo, cuando ofrecieron subastar los recursos estratégicos del país y mientras las tasas de interés internacionales fueron muy bajas para endeudar al país, teniendo como resultado el constante el debilitamiento de la capacidad productiva nacional.

    En consecuencia, según el Banco de México, la deuda externa del país, pública y privada, que excluye la inversión extranjera en activos físicos, pero sí considera la inversión de extranjeros en deuda nacional en el mercado interno, pasó de 192,388 millones de dólares en 2009, a 346,785 millones de dólares en 2012 y llegó a 437,366 millones de dólares en 2017.

    Y eso sucede a pesar de que los funcionarios peñistas han puesto a subasta los activos estratégicos del país y amenazan con hacer lo mismo con las tierras de comunidades y pueblos con la Ley de Zonas Económicas Especiales.

    Así, analizando el comportamiento de la Balanza de Pagos, se puede llegar a la conclusión de que la estrategia de la que se ufanan los anteriores gobiernos de la Presidencia de la República, no han buscado fortalecer la capacidad productiva nacional ni mucho menos contar con las condiciones para superar los rezagos sociales acumulados en los últimos 30 años.

     Todo lo contrario, al buscar profundizar en las “reformas” impuestas a los mexicanos en los últimos años, tienden a debilitar cada vez más la capacidad productiva y a aumentar la pobreza en el país.

    Por las más de tres décadas que el país ha sufrido en decadencia, urge cambiar la estrategia económica y poner todo el esfuerzo en fortalecer nuestra capacidad productiva, primaria desde el fortalecimiento de la economía de las familias con mayores necesidades de bienestar y calidad de vida, que van más allá de las 50 millones de personas en situación de pobreza y a las cuales, las actuales reformas en especial la energética con el aumento de la gasolina, ha elevado los costos de producción de los alimentos que consumen.

    Por lo tanto urge una estrategia que pueda beneficiar a toda la población en todos los estratos sociales, sin dejar de lado a los pequeños y medianos empresarios quienes se empeñan en fortalecer su economía y general empleos.