• En plena campaña electoral, instrumento de oro de la democracia para que la ciudadanía refrende su confianza al modelo que lo gobierna, el presidente de la República y José Antonio Meade, candidato del partido oficial, no realizaron ningún comentario sobre el informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), correspondiente a la evaluación de ocho años comprendidos entre 2008 a 2016, porque en su administración pasamos de una población de 49.5 a 53.4 millones de pobres.

  • Desafortunadamente a estos 53.4 millones de pobres, se agregan 32.9 millones de mexicanos en condiciones de vulnerabilidad por carencias sociales y 8.6 millones de personas, vulnerables por ingresos quienes, ahora, a pesar de las “tarjetas rosas” y los “regalos” del PRI, enfrentan el cierre de un sexenio, en condiciones de exclusión social y económica.

  • Con las cifras de CONEVAL, se puede decir que después de 30 años de gobiernos neoliberales y del derroche y la malversación de los recursos nacionales, en 2016 sólo 27.8 millones de mexicanos pueden ser considerados no pobres y no vulnerables de un total de 130 millones de mexicanos que somos. Y todo indica que esa cifra se redujo aún más en 2017 y 2018.

 

Iniciado el proceso electoral para renovar la presidencia de la república, la institución encargada de la medición de la pobreza en nuestro país, presentó su informe contundente: el número de pobres en nuestro país se incrementó. La información del Coneval revela contundentemente el fracaso del modelo económico implementado por las administraciones del PRI y el PAN, en la que se privilegian las cifras macroeconómicas, se protegen mercados oligopólicos, se realiza un uso discrecional y opaco del presupuesto federal, se concentra la riqueza que genera el país en unas cuantas manos y sobre todo, se ocultan las enormes deficiencias institucionales para enfrentar los problemas de los ciudadanos, afirmó Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente nacional de El Barzón.

Los datos del CONEVAL, acerca del comportamiento de la pobreza, confirman que después de 30 años de neoliberalismo, los mexicanos no pobres y no vulnerables, equivalen a sólo 22.6% de la población; el resto, 77.4% de los mexicanos, están en condiciones de vulnerabilidad o de plano de pobreza. Eso contrasta con la situación de los 10 hombres más ricos del país, de acuerdo con las estimaciones que hizo la revista Forbes para 2016, que atribuyen a Carlos Slim una fortuna de 54 mil 500 millones de dólares (Mdd); German Larrea, de Grupo México, acumula 13 mil 800 Mdd; a Alberto Bailleres González, dueño de Industrias Peñoles, Palacio de Hierro y el ITAM, donde se formaron los funcionarios que han conducido las reformas regresivas del país, lo ubican con una fortuna de 10 mil 800 Mdd; María Asunción Aramburuzabala, dueña de Tresalia y Abilia, tiene una fortuna de cinco mil 800 Mdd; Eva Gonda de Rivera, dueña de comercios al detalle y embotelladoras y distribuidoras de bebidas, tiene una fortuna de cinco mil 600 Mdd; Juan Francisco Beckmann Vidal, empresario de industria de bebidas reportó hasta 2016, cinco mil 200 Mdd; Juan A. González Moreno, se desempeña en el sector financiero e industria de consumo, tiene cinco mil Mdd; Daniel Servitje Montull y familia, dueños de Bimbo, acumulan una fortuna de cuatro mil 200 Mdd; Jerónimo Arango, cuya fortuna personal asciende a cuatro mil 200 Mdd y el Dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, cuya fortuna se estima en tres mil 600 Mdd.

 

Como lo hemos reiterado a lo largo de los últimos años, las políticas “estabilizadoras” aplicadas desde los años 80´s del siglo pasado, por los integrantes del PRI, el PAN y un bloque de empresarios, no garantizan la estabilidad que prometieron y que prometen en plena campaña electoral y, en cambio, han significado un progresivo deterioro de la capacidad del país para administrar sus recursos y atender los rezagos en que viven millones de mexicanos, así como una progresiva concentración de la riqueza y del ingreso nacional.

 

Hoy, el modelo implementado tiene un efecto tan regresivo, que parece que sus promotores del PRI y del PAN desean que el país retroceda a la época porfirista. Por este motivo, la elección que se efectuará el próximo 1 de julio, será el instrumento de la población para determinar si los ciudadanos desean seguir siendo gobernados por un grupo político (PRI, PAN,PRD) que lo único que ha conseguido es acrecentar la diferencia entre los que nada tienen y los pocos que concentran la renta de este país.

 

Ejemplos del fracaso los hay. Todo recordamos la autocomplacencia de los funcionarios de Hacienda y del Banco de México cuando en diciembre de 2015 la inflación anual fue de sólo 2.13% y la tasa de interés de referencia de 3.25%; unos meses después, en diciembre de 2017 la inflación anual fue de 6.77% y la tasa de interés de referencia es de 7.50%. A eso se suma la devaluación registrada por el peso con respecto al dólar. La paridad peso-dólar para solventar obligaciones, establecida por el Banco de México, después de cerrar 2012 en 13.01 pesos por dólar, en 2014 inició una progresiva devaluación y en enero de 2017, llegó a 21.9 pesos por dólar. Eso se acompañó de incertidumbre, Esas son muestras de que el modelo no es funcional

 

Los funcionarios de Hacienda y Banxico han atribuido esa debilidad del peso a la llegada de Trump al gobierno de Estados Unidos en enero de 2017. Con ello buscan eludir su responsabilidad en la debilidad y dependencia en la que han hundido a la economía mexicana. Incluso, en 2015, 2016 y 2017, se aprovecharon de la devaluación anterior a Trump y el incremento de las tasas, para “ordenar” la economía, frenando la demanda interna y las importaciones, al tiempo que se estimularon las exportaciones. Paradójicamente, la devaluación, que es reflejo de debilidad, también se convirtió, gracias a los remanentes del Banco de México de los que dispuso el gobierno -31,449 millones de pesos en 2015, 239,094 millones en 2016 y 321,653 millones en 2017- en un factor de fortalecimiento de las finanzas públicas, al grado de que la paridad actual entre 18 y 19 pesos por dólar, es semejante a la observada en 2016, pero los precios son mucho más altos.

 

Por todo ello, en El Barzón hemos decidido impulsar activamente el cambio de la política económica, para superar la destrucción impuesta por el actual modelo depredador.