Grandes sectores de la clase media están comprando la canasta básica por medio de crédito. Ello multiplica los costos y genera endeudamiento y un aumento histórico de la cartera vencida en las tarjetas de crédito.

 

 

Las tasas de interés de referencia ya están en 7%. El camino escogido por el Banco de México ha fracasado para disminuir la inflación. También está siendo contraproducente pues está generando mayor endeudamiento de cientos de miles de familias mexicanas.

 

La leche, el frijol, la carne, las verduras y el huevo, el aceite y la fruta se está  comprando mediante el crédito. Los precios de dichos productos ya elevados, se multiplican por el incremento de las tasas de interés y el alto costo de los créditos al consumo. El uso de la tarjeta de crédito para adquirir la canasta básica está generando una verdadera tragedia económica en las familias de clase media.

 

La situación de las familias más pobres es aún más dramática. Ahora tienen que disponer de más del 65% de su ingreso para comprar alimentos. Los niveles de subalimentación y desnutrición crecen por el aumento de los precios.

 

El gobierno federal ha fracasado en la disminución de las carencias alimentarias. La bandera de la CRUZADA CONTRA EL HAMBRE y de plano ya fue abandonada. A 25 años de la fundación de SEDESOL los saldos vuelven a ser negativos en materia de pobreza y alimentación.

 

Todo indica que las medidas adoptadas por Banxico no han sido suficientes para eliminar el efecto de la devaluación de 36 % del peso frente al dólar en julio de 2017, con respecto a septiembre de 2014, tampoco ha sido capaz de frenar el efecto del aumento a los precios de las gasolinas, cuyos distribuidores han sido subsidiados, dejando todo el gasto a los consumidores.

 

El problema reside en que la solución del aumento de tasas y la contención del gasto, sobre todo de inversión, se vuelve a imponer una estrategia que ha demostrado que es totalmente ineficaz y como resultados de acuerdo con el INEGI, en julio el crecimiento anual de los precios al consumidor fue de 6.44%, el nivel más alto en los últimos 9 años, desde diciembre de 2008.

 

Este comportamiento de la inflación se debió en buena medida al aumento de los precios de los alimentos, que tuvieron un crecimiento anual de 9.53%. Los nuevos precios de los alimentos terminaron por acabar  con  los aumentos salariales. El incremento se ve agravado  por el control monopólico que domina el mercado agroalimentario.

 

Las grandes empresas como Maseca, Bimbo, Nestle, Femsa, SUKARNE, y las comercializadoras de frijol, Bachoco y LALA están poniendo distorsiones que afectan al consumidor e imponen arbitrariamente precios que se hacen inalcanzables para la mayoría de las familias pobres y de clase media.

 

También influyó el crecimiento de 11.29% en transporte, 7.22% el transporte público y 13.3% el transporte por cuenta propia, cabe mencionar que en el mes de julio productos como jitomate, frijol, papa, zanahoria, manzana tuvieron aumentos desde 88.6%, 14.7%, 28.0% y 2.1%, además de productos pecuarios como el “huevo plato” que tuvo un aumento de 9.8% y la carne de res, cerdo y pollo aumentaron un 4.4% conforme el INPC.

 

Además el efecto del cambio climático, que con el retraso en lluvias y el aumento de costos, ha mantenido altos los precios de algunos productos agropecuarios.

 

Las variaciones en estos bienes fueron tan importantes que no fueron compensadas por un comportamiento relativamente estable de los precios en ropa y calzado, con una crecimiento anual de 4.15%; el de, 2.8% en vivienda; 5.29% en combustibles y electricidad; 5.42% en muebles y aparatos, 5.7% en salud y 4.43% en educación.

 

Como se observa, los precios de los bienes y servicios muy importantes tuvieron un  comportamiento alcista, en tanto que, como es tradicional en estos procesos inflacionarios, los de bienes duraderos y servicios crecieron más lentamente.

 

Es poco probable que el efecto del alza en los bienes agropecuarios y el transporte se pueda eliminar sólo con alzas de tasas, frenando la demanda y fortaleciendo al peso, como lo ha hecho el Banco de México.

 

En ese sentido, el comportamiento de los precios de los bienes duraderos y tarifas de servicios será muy importante en los meses de agosto y septiembre.

 

Los nuevos gastos que impone el inicio del ciclo educativo se tornan desesperantes. Las familias se están enfrentando a la disyuntiva de comer menos y reducir el gasto escolar y de transporte o renunciar a otros bienes de consumo.

 

Mientras las familias realizan un gasto de casi el 65% del ingreso familiar  en alimentos, en este mes los salarios mínimos son insuficientes con el inicio del ciclo escolar en este mes, ya que las familias realizan gastos que posponen durante varios meses, como son los relativos a ropa y calzado, a lo que se suman los gastos de inscripción, y eso causa un  repunte estacional de precios cada año.

 

El efecto inflacionario de ese incremento de precios, lo frenan  las autoridades mediante la aplicación de tarifas eléctricas bajas para las regiones de altas temperaturas, sin embargo en este periodo es insuficiente y nada representativo para el gasto que realizan las familias mexicanas.

 

Posiblemente, el efecto de la alza y la baja resulte sin consecuencias significativas, pero el alza en el sector educativo detona alzas en la salud privada y renta de vivienda. Además, se acumulan rezagos, con refinerías que operan con una bajo porcentaje de su capacidad y crece la dependencia del exterior.

 

 

Alfonso Ramírez Cuéllar Presidente Nacional de El Barzón

Alejandro Castillo Morales, integrante de El Barzón