• El día de ayer se inició la farsa de consulta y las audiencias en torno del Plan General de Desarrollo Urbano. Será una imposición si no se consulta a la ciudadanía mediante mecanismos efectivos de participación.
  • Los líderes de los diputados del PAN y PRD son los grandes beneficiarios de la corrupción y la complicidad con los grandes grupos de los desarrolladores inmobiliarios.
  • Leonel Luna, Mauricio Toledo, Jorge Romero no pueden ser los que autoricen el programa para el desarrollo urbano de la ciudad. Ellos han sido los responsables del desorden, la anarquía y la corrupción en la edificación de centros comerciales y grandes obras inmobiliarias.
  • El gobierno de Mancera es cómplice de la entrega de la ciudad a los grandes grupos inmobiliarios, mediante la facilidad de cambios de uso de suelo, otorgamiento de licencias de construcción y concesión de suelos.
  • Mientras los problemas para el suministro de agua se vuelven eternos, nuevamente se confirma la vulnerabilidad de los sistemas de drenaje.
  • La lentitud del tránsito, el trazo anárquico y la mala calidad del transporte se han vuelto un factor contrario a la competitividad de la Ciudad.
  • Mientras crecen los rezagos y las dificultades para los ciudadanos, en 2016 el gobierno de la Ciudad obtuvo recursos adicionales a los programados, que sumaron casi 40 mil millones de pesos.

 

La marca CDMX que implementó el gobierno de Miguel Ángel Mancera, hace dos años, y cuyo objetivo fue ofertar a la ciudad de México como un espacio de oportunidades turísticas, comerciales, de servicios, etc., que estuviera a la altura de las grandes urbes del mundo,  se cae por su falta de planeación y solidez. La idea de vender a la inversión extranjera, una ciudad próspera, segura, con servicios de primer mundo, infraestructura, entre otras cosas, se ha topado con la realidad, en la que se evidencian las innumerables carencias que tiene una ciudad que privilegia los intereses privados afectando a gran parte de los ciudadanos de la capital del país.

 

Las principales problemáticas son:

  1. Movilidad: Ineficiencia en el transporte público y elevados tiempos de traslado en la ciudad.
  2. Desabasto de Agua: Escasez del vital líquido y privatización del servicio.
  3. Desarrollo inmobiliario exponencial

 

Actualmente hay un menor grado de gestión y control por parte del Estado, por lo que el crecimiento de los agentes privados (capitales inmobiliarios) han tomado preponderancia en la gestión de la edificación de la ciudad, lo anterior aunado a una crisis de las organizaciones urbano-populares. En México, se estima que alrededor del 70% de la oferta residencial y comercial inmobiliaria es ofrecida por grandes inmobiliarias, cuya orientación está dirigida a personas de clase media alta y muy alta. (El rango de mayor oferta y demanda oscila entre 1.5 y 2 millones de pesos por inmueble.)

A esto se agrega la complicidad de funcionarios públicos de la ciudad, quienes han promovido el crecimiento desmesurado de licencias de construcción, cambios de uso de suelo, etc., los cuales evidencian la corrupción y opacidad con la cual se realizan dichos acuerdos con los grandes promotores inmobiliarios. Los casos más sonados son los de Leonel Luna, Jorge Romero y Mauricio Toledo, en Álvaro Obregón, Benito Juárez y Coyoacán, respectivamente. Curiosamente, es en estas delegaciones donde se encontró la mayor concentración de proyectos inmobiliarios residenciales (zona Sur: Benito Juárez, Coyoacán, Magdalena Contreras, Tlalpan, y zona Poniente: Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Miguel Hidalgo, Atizapan, Huixquilucan, Naucalpan, con 63% del total de desarrollos activos de julio a septiembre de 2016)

El actual gobierno de la ciudad, ha invertido alrededor de 12 mil millones de dólares, donde ¾ de ese monto se han convenido con la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios. (véase anexo)

La ausencia del Gobierno central se evidencia en la aprobación indiscriminada de proyectos inmobiliarios, sin importar los daños públicos al patrimonio o al medio ambiente; privilegiando los intereses de los grandes grupos inmobiliarios y de los políticos asociados a aquéllos.

 

Asimismo,  aunque la demanda de vivienda en la ciudad se ha incrementado en aproximadamente 10,800 unidades, se estima que el precio del suelo ha tenido un crecimiento del 8% anual en los últimos 5 años, teniendo montos hasta de 6 mil dólares el m2 en algunas zonas del sur y poniente de la ciudad, esta situación evidencia las jugosas ganancias que se pueden obtener de la actividad inmobiliaria, que son captadas por los mencionados grupos.

 

La gentrificación o elitización de diversas zonas de la ciudad son consecuencia de este problema, especialmente zonas cercanas a los centros, significa un movimiento forzado de población, precios altos del suelo y especulación con los suelos y los inmuebles renovados o próximos a construirse.

A nivel nacional, las ciudades de Monterrey, Guadalajara, Puebla y la ciudad de México, alberga la construcción de 32 nuevos centros comerciales (1.68 millones de metros cuadrados), que se sumarán a los 282 que ya están operando. Se tiene un registro cercano a los de 700,000m2 disponibles dentro de éstos.

Todo lo anterior origina llevar al límite el nivel de operación de los servicios públicos, agudizando problemas urbanos cotidianos como falta de agua, caos vial, incremento en la contaminación, entre otras cosas. El problema se sitúa en la laxa regulación, por parte del Gobierno Central de nuestra ciudad,  que ha permitido el avance de las construcciones, venta y especulación de inmuebles a lo largo y ancho de la ciudad, privilegiando zonas que de por sí tienen altos precios del suelo, y equipando algunos otros lugares que terminan con desplazamientos forzados, propiciando problemáticas de gentrificación, boutiquización y densificación urbana, entre otros.

 

En el último mes ha sido evidente que la capacidad de la infraestructura de la ciudad para resistir las fuertes lluvias es completamente inoperante. Se evidencia el retraso en obras de infraestructura que ayudarían a aprovechar las grandes cantidades de agua que nos agobian en los últimos días. Además, sale a relucir la incapacidad del sistema de transporte que la ciudad ha, supuestamente, mejorado a raíz del incremento en el precio del metro, que se inserta en una problemática general de movilidad en la ciudad que se disfraza con la supuesta movilidad de las zonas más céntricas de la ciudad (por ejemplo, Ecobici). El gobierno de la ciudad no quiere afrontar la problemática de los tiempos de traslado de la inmensa mayoría de los trabajadores de la ciudad, la cual oscila entre las 2 horas 30 minutos y las 4 horas.

 

Finalmente, habría que señalar la nula preocupación por parte del Jefe de Gobierno por implementar un plan integral de apoyo a las zonas rurales de la ciudad, que incluye el cuidado de bosques y de las reservas de los alrededores de la ciudad. Ejemplo reciente el del OCOTAL.

 

Presupuesto creciente, menor gasto público en vivienda popular

 

En 2016, por el cobro de impuestos y el cobro de servicios, el Gobierno de la Ciudad captó 97 mil 732 millones de pesos, 16 mil 536 millones de pesos más que los programados. Esa es una demostración de que la ciudad cuenta con una ciudadanía comprometida y responsable, que año con año ha respondido con compromiso al pago de sus obligaciones. Cabe señalar que los ingresos propios del gobierno de la Ciudad representan 44.2% del total.

 

Además, el gobierno capitalino recibió de participaciones federales recursos por 64 mil 627 millones de pesos, sólo 3 mil 877 millones adicionales a los esperados. A diferencia de lo que sucede en otras entidades, la participaciones federales sólo representan 29.2% de los ingresos de la Ciudad.

 

Ya se ha vuelto una constante que el gobierno de la Ciudad capta más de lo programado, en tanto que al menos en 2016 no ejercieron un gasto incrementado en la misma medida. En esas circunstancias, el gobierno central debe programar esquemas para reducir deuda de la Ciudad y, en particular, la concreción de proyectos que pueden tener un gran impacto al aplicar soluciones de fondo y largo plazo en vivienda social, captación de agua, conservación de bosques, infraestructura de agua potable y transporte público.

 

Está demostrado que la ciudad de México es la que menor inversión ha tenido en construcción de vivienda popular, dando prioridad a viviendas de uso residencial y residencial plus: “El tipo de vivienda que más se vende en la Ciudad de México es la de nivel medio residencial, a partir de los $800,000”, expone Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA Bancomer.

 

 

Ante esto, en el Barzón Cd. De México proponemos:

 

  • Diálogo abierto con la ciudadanía y con organizaciones sociales de la ciudad.
  • Moratoria en las licencias de construcción, hasta crear mecanismos eficientes de participación ciudadana de los barrios, colonias y delegaciones.
  • Programa integral de eficiencia en la movilidad, con inversión pública.
  • Cobro de Plusvalías a la construcción a grandes empresas inmobiliarias.
  • Programa integral de uso eficiente del agua y captación.
  • Programa de Desarrollo agropecuario de la zona rural de la ciudad (Milpa Alta, Tláhuac, Xochimilco, Magdalena Contreras, Tlalpan, Álvaro Obregón y Cuajimalpa).
  • Alto a la venta del espacio público, gestión y aprovechamiento por parte de la ciudadanía.

 

 

ACTIVIDADES PRÓXIMAS

  • Foro sobre el Plan de Desarrollo Urbano, próximo sábado 8 de julio de 2017, en el Barzón Nacional, Bucareli.
  • Campaña en redes sociales y prensa: Las grandes problemáticas de la cd. De México.

 

El Barzón Ciudad de México