Reír a sus anchas,  recibir amorosamente una que otra nostálgica lagrima escapada de los tiempos vividos, y  hurgar y hurgar alegremente en las memorias de mujeres de  más de medio siglo de vivir en la colonia Martín Carrera y otras aledañas de la Delegación Gustavo A. Madero de esta nuestra ciudad,  fue la tónica principal del Taller “Mi Vida en Breve” , realizado por Mujeres Cultura y Comunidad A. C. y el Barzón CDMX el pasado 9 de este mes, cuya intención ulterior es rescatar las historias humanas que hacen la territorialidad del lugar y comprender con ello de mejor manera las trasformaciones vividas y su impacto en la calidad de vida de la población y el entorno natural.

Muchas fueron las claves que emergieron, tanto de lo perdido como de lo ganado; desde un cerro que como fuente natural de agua regalaba una cascada que servía incluso de balneario recreativo a lugareños y visitantes, el mismo cuyos suelos permitían la producción de alimentos, principalmente maíz, y que hoy padece una evidente sequía y deforestación, hasta los juegos infantiles de calle que podían mantener a niños y niñas hasta el anochecer sin ningún sobresalto por su seguridad.

Además y sin duda alguna el espacio del taller también permitió fortalecer lazos afectivos de las familias participantes al reencontrarse en imágenes, palabras y sonidos que traídos por la memoria dejan ver el importante arraigo al lugar y que constituyen el sedimento de la identidad y cohesión social, hoy tan sometida a dolorosas rupturas por una urbanidad, que con toda y su modernidad, es altamente precaria.

 

 

Para nuestras organizaciones el impulsar  este tipo de espacios constituye una de las fuentes más ricas para construir agendas de trabajo para el beneficio de la comunidad, tanto en lo cultural como en otras dimensiones del trabajo social, y que van desde la salud y alimentación, hasta  la seguridad, que dicho sea de paso es una de las mayores problemáticas que se enfrenta.

Salimos de la experiencia con ánimos muy renovados, gracias por darnos esa energía, y para pronto imaginamos muchas acciones tanto de calle como puertas adentro que traigan mayores beneficios a las vidas de las gentes,  hasta que quizás podamos volver a ver a nuestra niñez y juventud con toda tranquilidad y mucho entusiasmo salir a jugar a las calles algo así como  a las escondidillas, a los quemados, al avión, al resorte, a las coleadas y atrapados y más, así como a nuestros abuelos y abuelas con todos los cuidados y afectividad que se merecen en nuestra compañía.