• Fitch Ratings y las calificadoras de inversión han sido sumadas a la campaña de la incompetencia y la corrupción.

  • Fitch Ratings, con Moody´s y Standard & Poors son las mismas calificadoras que fueron incapaces de reconocer que se estaba gestando la crisis de las hipotecas “subprime” en 2008.

 

En realidad fueron dichas calificadoras las que encubrieron los malos manejos de los bancos  en la crisis de 2004 y 2008, también taparon a lo largo de muchos años la perversidad de los instrumentos financieros que generaron enormes ganancias a los ejecutivos pero que también provocaron la ruina económica y financiera de la mayoría de los países.

 

Andrés Manuel López Obrador es el único que ha puesto, de manera abierta, el proyecto de programa económico para el periodo 2018-2024. La responsabilidad financiera y en  la política monetaria está fuera de toda duda. La consolidación de la autonomía del Banco de México, la reducción real del déficit público y el manejo responsable de la deuda, además de un verdadero programa de inversiones y reactivación de la economía constituyen la columna vertebral de la propuesta de la izquierda mexicana.

 

Pero los especuladores financieros y funcionarios del gobierno norteamericano se niegan a valorar objetivamente la iniciativa presentada por AMLO. Están actuando bajo una determinación de promover el terror económico, desestabilizar e intervenir de mala manera en los procesos políticos nacionales.

Desde la Convención de Banqueros realizada en el mes de abril y su lucha contra el populismo, pasando por los pronunciamientos del Secretario de Estado de los Estados Unidos, el Sr Tillerson y las opiniones de algunas empresas calificadoras y las expresiones del  presidente Peña Nieto y sus funcionarios de Hacienda y Relaciones Exteriores, se han fortalecido una campaña de miedo y de hostigamiento, desprestigio e impugnación de quien puede ser el nuevo Presidente de la República.

 

Lo responsabilizan de desatar la inflación cuando la pérdida del poder adquisitivo está ya desatada. Lo acusan de la devaluación del peso cuando tenemos ahora una de las monedas más débiles y golpeadas. Le reprochan endeudamiento exagerado cuando en estos momentos nuestro endeudamiento supera el 50% del PIB. Lo acusan de provocar la salida de capitales en momento en que las administraciones del PRI y PAN generaron una salida de divisas sin precedentes.

 

De acuerdo con el Banco de México, de 2015 a 2016 la deuda externa del sector público, incluyendo la del gobierno federal, la banca de desarrollo y la de organismos y empresas pública, creció de 162 mil 209 millones de dólares a 180 mil 986 millones, con un crecimiento de 11%. Cabe señalar que en particular la deuda del gobierno federal, creció de 82 mil 588 millones de dólares, a 88 mil, 170, a pesar de que Hacienda se vanagloria de que usó parte de los remanentes del Banco de México para pagar deuda.

 

Eso muestra el problema que puede enfrentar el país para reducir la deuda pública, sin fuentes propias de generación de divisas –porque ha renunciado a administrar los recursos petroleros- y con altas tasas en el mercado interno, que encarecerán la deuda en pesos. Esto es, sus políticas han puesto en alto riesgo a la economía nacional.

Además, esa cifra de la deuda no contempla los 102 mil millones de dólares que al cierre de diciembre de 2016 tenía registrados el Banco de México en poder de no residentes.

 

Por cierto, esos son los recursos que ya han generado volatilidad. La inversión que tenían los extranjeros en recursos públicos a finales de 2015 sumaba 123 mil 298 millones de dólares, pero en 2016 abandonaron el país 21 mil 152 millones de dólares, lo que provocó que en 2016 el tipo de cambio se devaluara de 17.2 pesos por dólar en diciembre de 2015 a más de 20.6 pesos por dólar en diciembre de 2016.

 

A eso se debe agregar las salidas especulativas de capitales de mexicanos. Las calificadoras, las autoridades de Hacienda y del Banco de México no han dado importancia al tema, pero entre los factores de incertidumbre es necesario agregar que sólo en el sexenio de Peña, salieron del país 83 mil 429 millones de dólares que fueron depositados por mexicanos en bancos de exterior.

 

Los Halcones Financieros están preocupados pues la llegada de AMLO a la presidencia acabará con las complicidades de empresas como OHL y ODEBRECHT y con funcionaros públicos.

 

Sobra decir que esas salidas de capital tienen un impacto inflacionario, el cual ha sido frenado por la restricción de los salarios, del gasto público y las tasas de interés que ya llegan a 6.5%.

 

Es tal la presión sobre las finanzas del país, que de 2014 a 2016, las reservas internacionales del Banco de México pasaron de 193 mil millones de dólares, a 175 mil millones de dólares en diciembre de 2016.

 

En ese sentido, ¿Cómo evalúan las calificadoras el grado de debilidad que ha impuesto este gobierno a la economía nacional? ¿Cómo evalúan el impacto de la corrupción de los gobiernos del PRIAN que incluso buscan asociarse a los inversionistas extranjeros? ¿Cómo se atreven a atribuir al próximo gobierno la  volatilidad de la economía?

 

 

Alfonso Ramírez Cuéllar, dirigente nacional de El Barzón

Alejandro Castillo Morales, integrante de El Barzón.