• Nuestro país cuenta con el espacio fiscal y margen necesario para poner en marcha un verdadero plan de austeridad y para castigar la corrupción y los privilegios fiscales.
  • Hay espacio fiscal para garantizar un mayor apoyo a las inversiones de la pequeña y mediana empresa y a los productores agropecuarios.
  • Se cuenta con el espacio fiscal para exentar del pago del ISR a los trabajadores que ganan hasta 5 salarios mínimos.
  • El mayor riesgo que enfrentamos con el nuevo gobierno norteamericano está en los cambios fiscales y en la desregulación financiera.
  • El gobierno mexicano solo puede enfrentar a Trump si se vuelve a decidir la reconstrucción del mercado nacional.

 

Efectivamente, los compromisos fiscales que hizo Trump, de bajar las tasas de impuestos a empresas y personas físicas, requiere de una respuesta que, por lo menos, permita retener en el país a las empresas que con respeto a las leyes nacionales y los derechos humanos y laborales de los mexicanos, generen empleo en actividades de transformación.

 

Seguramente deben establecerse esquemas de tributación competitiva, pero no a cambio de imponer una tasa general del IVA o de seguir entregando el patrimonio nacional a extranjeros, como lo han intentado hacer una y otra vez los gobiernos del PAN y del PRI.

 

Sin duda, existen riesgos. Pero esos riesgos se pueden atender de dos maneras: en consenso con la sociedad, con información transparente, explicando los detalles de cada una de las medidas y demostrando un verdadero compromiso contra la impunidad y a favor del país, o como los están haciendo los negociadores del Ejecutivo, en secreto y en la opacidad, como han preparado la rapiña contra el país.

 

No es aceptable, como han hecho hasta ahora los negociadores Videgaray, Guajardo y Meade, de responder a los riesgos que genera el gobierno de Trump, “coqueteando” con entregar más rápido el patrimonio y los mercados estratégicos, como lo han hecho con las rondas para explotar yacimientos de crudo en aguas someras, donde Pemex ha demostrado una gran capacidad, o mediante la liberalización de los mercados de las gasolinas y diésel, aunque eso represente seguir entregando lo que nos queda de soberanía.

 

Lo que es urgente es una política de austeridad que reduzca el enorme financiamiento a los partidos políticos y que se destina a los procesos electorales, que suprima los altos salarios y las percepciones de los funcionarios y que castigue la corrupción y los privilegios fiscales. También se debe de crear una bolsa que permita cambios fiscales en beneficio de los empleados, los sectores medio y las pequeñas empresas.

 

Urge que el gobierno demuestre compromiso con el país.

 

Alfonso Ramírez Cuellar, Presidente Nacional de El Barzón

Alejandro Castillo Morales, integrante de El Barzón.