EL GOBIERNO FEDERAL CARECE DE ESTRATEGIA Y DE FORTALEZAS ECONÓMICAS EN LAS NEGOCIACIONES DEL TRATADO DE LIBRE COMERCIO CON ESTADOS UNIDOS Y CANADÁ.

 

El próximo mes de Junio iniciarán  las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Así lo ha informado el gobierno del Presidente Peña Nieto. Después de 23 años del acuerdo comercial y luego de haber firmado tratados de libre comercio con 46 países, el Ejecutivo asiste al encuentro con los gobiernos de Canadá y Estados Unidos sin ninguna fortaleza económica y carente de una estrategia para defender el interés nacional. Las balandronadas de “ojo por ojo” esconden las indefiniciones gubernamentales.

LOS OLIGARCAS SON LA COLUMNA VERTEBRAL DE LA COMISIÓN NEGOCIADORA

El gobierno mexicano ya tiene a sus negociadores. Los mismos oligarcas beneficiarios eternos del poder público agrupados en el Consejo Coordinador Empresarial y el Consejo Nacional Agropecuario. Los representantes de los pequeños productores y de la mediana empresa y los organismos defensores de los consumidores han sido excluidos y marginados.

Los pormenores de la negociación se mantienen en secreto. Al igual que en los meses previos a 1994 se está escondiendo el verdadero comportamiento de las iniciativas que las distintas partes habrán de presentar en las negociaciones formales. El Senado de la República está como convidado de piedra y todo queda en manos de Videgaray e Idelfonso Guajardo y sus amigos empresarios que tienen el control de los principales mercados nacionales.

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EL GOBIERNO SE COMPORTA COMO  LAS VIUDAS DEL TLC. NO HAY EVALUACIÓN NI DEFINICIÓN DE LOS PUNTOS VULNERABLES Y DESCONTROLES ECONÓMICOS.

1.       Luego de más de 20 años la dependencia en granos básicos es extrema. De las 17 millones de toneladas de maíz estamos importando poco más de 12 millones cada año. En soya consumimos 5 millones de toneladas e importamos y sólo producimos alrededor de 2 millones. El 95% lo importamos de EU. En trigo panificable nuestro país necesita más de 7 millones de toneladas. Pero sólo tenemos una capacidad productiva de 1.5 millones. En Arroz necesitamos 1 millón 200 mil toneladas y sólo nos han dejado la capacidad productiva de 250 mil.

2.      En materia de los insumos como semillas, agroquímicos y fertilizantes nuestra dependencia alarmante al llegar al 60 y 75% de lo que el país está demandando para la producción de alimentos.

3.      Nos hemos convertido en expulsores de mano de obra. De los 6.5 millones de compatriotas que estaban en EU en 1994 pasamos a poco más de 12 millones de mexicanos trabajando en los campos, la construcción o los servicios.

4.      En los 23 años de TLC el crecimiento de la economía aún sigue siendo una esperanza. Nos hemos estancado con un promedio de 2.5% al año.  Y el ingreso per cápita prácticamente no se ha movido y la enorme brecha salarial y de ingresos de los trabajadores se ha mantenido esencialmente en los mismos términos. En los niveles de competitividad lejos de acercándonos a los principales países estamos perdiendo terreno y nos colocamos en los últimos lugares de las tablas internacionales.

5.      Hemos desmantelado prácticamente todas las instituciones de fomento y regulación y muchas de las empresas que le daban fuerza el mercado nacional. Nos hemos quedado a la deriva pensando que la relación comercial nos llevaría a la prosperidad, sin entender que el boom exportador entre los países de América del Norte se ha visto alterado por la presencia de China en detrimento principalmente  de México.

ANTES DE LAS NEGOCIACIONES DEBE DE HABER UNA ACUERDO NACIONAL ENTRE TODOS LOS SECTORES PRODUCTIVOS, LOS PODERES DE LA UNIÓN Y DIVERSOS SECTORES DE LA SOCIEDAD.

Para no asistir en condiciones de debilidad económica y financiera el Gobierno y los Poderes Legislativos deben de convocar a un acuerdo para:

A.      Integrar una Comisión de Negociación Nacional que también integre a los sectores del mediano y pequeños productores y empresarios y a los especialistas que tienen una perspectiva distinta a  la versión que ha dominado las relaciones de libre comercio.

B.      Construir un Nuevo Programa de Desarrollo que ponga el acento en la reconstrucción de las instituciones y las empresas que nos permitan el fortalecimiento del mercado nacional. Nuevas instituciones financieras de fomento. La reconstrucción de empresas productoras de insumos. El fortalecimiento de las instituciones de educación e investigación. El apoyo a la mediana y pequeña empresa en el tratamiento fiscal y de inversión. La generación de un programa emergente de empleos.

C.      La protección de los ingresos de las familias mexicanas. El aumento de salarios. El establecimiento de hasta 5 salarios mínimos exentos del pago del ISR. La desaparición de los privilegios fiscales a los grupos de altos ingresos.

D.     Establecimiento de una verdadera política para desestructurar las prácticas monopólicas que suprimen el funcionamiento de las pequeñas empresas y elevan el predominio de muy pocos participantes en los mercados agroalimentarios, de servicios financieros, farmacéuticos y telecomunicaciones. Además de generar un enorme daño al productor y un abuso al consumidor.

Lo que demandamos es que en forma paralela al desarrollo de las negociaciones con E

​EUU​

 y Canadá, nuestro país ponga en marcha un verdadero programa para el fortalecimiento de las fianzas públicas y de la economía nacional. Este programa habrá de ser la base para presentarnos en condiciones de fortaleza y con ello evitar la humillación y los despropósitos económicos y comerciales del Gobierno Norteamericano.

EL GOBIERNO ESTA OBLIGADO A TENER MAYOR RESPONSABILIDAD EN EL ENDEUDAMIENTO PÚBLICO Y TENER UN MAYOR CONTROL EN LA FUGA DE CAPITALES.


El cambio en las condiciones internacionales, propiciadas por la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos, de normalizar su política monetaria, lo que significaría aumentos de tasas en los préstamos en dólares, y las amenazas del presidente de Estados Unidos de limitar las exportaciones desde México, además de sus expresiones intervencionistas en defensa de lo que considera son sus intereses, obligan a México a adoptar una estrategia más prudente para proteger los intereses estratégicos del país y evitar que pudieran ser motivo de conflicto poniendo en riesgo la soberanía nacional.

La situación a la que han sometido las últimas administraciones a la economía mexicana, la hace especialmente vulnerable a gobiernos extranjeros como el de Donald Trump.

Sólo en 2016, el sector público –gobierno y banca de desarrollo- contrató deuda por 20 mil 300 millones de dólares, el monto más alto en la historia del país. En ese mismo año, salieron de México 25 mil 60 millones de dólares para depositarse en el exterior, la mayor parte son recursos de la minoría abusiva que ha destruido al país.

Eso no es nuevo, en el sexenio de Calderón, el gobierno obtuvo créditos por 27 mil 626 millones de dólares y además captó inversión extranjera en instrumentos de deuda interna 118 mil millones de dólares. En total, captó recursos por 145 mil millones de dólares que financiaron la salida de 159 mil millones de dólares, aparte de utilidades e intereses. Un pésimo negocio para los mexicanos.

En el sexenio de Peña, ante el riesgo de que a la fuga de capitales mexicanos se sumaran los capitales de extranjeros, se recurrió a la contratación de deuda por 61 mil millones de dólares, además de que con altas tasas de interés por parte de Banxico se logró captar 44 mil 818 millones de dólares en el mercado de dinero. Con eso se financió la salida de 83 mil millones de dólares en bancos del exterior e inversión en el exterior por 29 mil 800 millones de dólares.

 

El Gobierno de México no puede actuar con balandronadas. El “ojo por ojo” será pura  demagogia si se carece de un nuevo interés nacional.
 
Alfonso Ramírez Cuéllar
Presidente Nacional El Barzón