Exigimos una política de austeridad de manera inmediata.

En el país se ha desatado un enorme malestar social que tiene que ver con la gran cantidad de recursos económicos que se canalizan a gastos que no son prioritarios ni para el desarrollo del país ni del estado, ni tampoco para el bienestar de los hogares poblanos Es un reclamo nacional por los privilegios y prebendas de políticos, funcionarios públicos y el pequeño grupo de empresarios y financieros que hacen negocios con la complicidad de los poderes del estado. Sin dejar de lado las groseras prestaciones que reciben algunos funcionarios públicos, pondremos el ejemplo de los diputados en el estado:

Estos ganan alrededor de un sueldo mensual de 104 mil 182.94 pesos, siendo los legisladores en el lugar número cuarto de los mejor pagados a nivel nacional.

Mientras tanto el salario mínimo según el SAT, está en 80. 04 Lo que implica que un diputado gana lo equivalente a 43 salarios mínimos diarios. Una desproporcionalidad abismal.

La canasta básica mensual rural, por persona en México (CONEVAL, 2016) fue de 979.42, lo que implica que con el monto de ingresos mensuales se pueden adquirir 106 canastas básicas rurales mensuales por diputado.

Estudios hechos en 2015 puntualizan que un joven egresado de la universidad en México gana en promedio 6870 pesos al mes, lo que significa que un diputado federal gana 15 veces más que un recién egresado en México.

Un diputado gana al mes 12 veces más que un maestro de primaria de la SEP. 18 veces más que una educadora. Y 17 veces más que un maestro de inglés.

Todo esto solo es el ejemplo de un salario de un diputado, si ahondamos aún más en los salarios de los funcionarios de alto nivel en la administración pública del estado de Puebla, el gasto publico trasladado a ejemplos reales es escandaloso.

En otro orden de ideas, incremento en el precio de las gasolinas, gas LP y tarifas de energía eléctrica representan un severo golpe a la actividad productiva en la agricultura, en las distintas ramas de la industria nacional y los servicios, y sobre todo en la economía de millones de hogares poblanos.

El malestar social que se está expresando atreves de las movilizaciones y la inconformidad de decenas de miles de poblanos también se debe a la enorme corrupción que se ha desatado en los gobiernos estatales, dependencias federales y en muchas autoridades municipales.

Lo más grave es la impunidad que se vive en el estado. Hasta ahora muy pocos son los autores del robo al erario público que están sometidos a proceso judicial y que fueron castigado como lo manda la ley.

 

En ello radica el enojo mayor de la sociedad poblana.

La llegada del nuevo presidente de los E.E.U.U. representa un verdadero peligro para la economía de nuestro país, un debilitamiento de nuestra moneda y genera una gran incertidumbre en las relaciones comerciales, en la inversión productiva y en la generación de empleos.

 

El daño se acrecienta por la confiscación de una parte de las remesas y la expulsión agresiva de millones de compatriotas.

La beligerancia del gobierno norteamericano se transforma en un daño aún más profundo porque desde hace años destruimos muchas de las instituciones y de las políticas que le dan sustento al desarrollo nacional.

 

Hoy vivimos el momento de volver a empezar. Tenemos que reconstruir las instituciones y las empresas para fortalecer la producción y consolidar el mercado nacional, el financiamiento y todas las palancas que consoliden a los productores y puedan proteger a los consumidores. Le hacemos un llamado al gobernador Tony Gali, para que inicie de manera urgente un plan de austeridad, para efectos de combatir la crisis que les pega a todos. Vivimos un momento histórico, donde todos y cada uno de los actores debe actuar en un marco de sobriedad y atendiendo a nuestra realidad, no podemos seguir con el abismo que por muchos años han separado a la clase política con los ciudadanos. Es hora de hacer las cosas diferentes, y hacerlas bien. El país se está cayendo a pedazos y con acciones contundentes podremos detener esta destrucción de la nación, si no lo hicieren, quedaran condenados al basurero de la historia.

La carta que le haremos llegar al ciudadano gobernador, la deberá firmar como compromiso que tiene con la ciudadanía poblana el de actuar a favor de los intereses del pueblo, en caso de negativa, procederemos a suplir su firma con la de los ciudadanos como muestra de la exigencia popular a la medida tan anhelada en materia de austeridad por todos los sectores.