• En 2016 se contrató deuda por 20 mil 300 millones de dólares, el monto más alto en la historia del país.

  • En ese mismo año, salieron de México 25 mil 60 millones de dólares para depositarse en el exterior, la mayor parte son recursos de la minoría abusiva que ha destruido al país.

  • Sin destino productivo los recursos que envían los migrantes, 27 mil 380 millones de dólares en 2016, un nuevo récord.

 

El cambio en las condiciones internacionales, propiciadas por la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos, de normalizar su política monetaria, lo que significaría aumentos de tasas en los préstamos en dólares, y las amenazas del presidente de Estados Unidos de limitar las exportaciones desde México, además de sus expresiones intervencionistas en defensa de lo que considera son sus intereses, obligan a México a adoptar una estrategia más prudente para proteger los intereses estratégicos del país y evitar que pudieran ser motivo de conflicto poniendo en riesgo la soberanía nacional.

 

El gobierno de Peña, sus funcionarios Videgaray, Meade y Guajardo y Carstens del Banco de México, actúan como si esos riesgos no existieran. La contratación de deuda para mantener la puerta abierta a la fuga de capitales, en lugar de fortalecer la capacidad productiva del país, es una muestra de la irresponsabilidad con la que se ha administrado el país en los últimos quinquenios.

 

Es importante reconocer que independientemente de las políticas aplicadas y la corrupción de la tecnocracia y más bien a pesar de ellas, México sigue siendo un destino importante para la realización de actividades que bien aprovechadas podrían, a pesar de la incertidumbre externa, contribuir a la reconstrucción nacional.

 

La primera de ellas, es el sector energético y su transformación. Urge detener la entrega irresponsable de los recursos nacionales a los extranjeros.

 

La segunda, la agricultura basada en las pequeñas unidades productivas, que han sido severamente castigas por la política económica y a pesar del secretario de Economía, pueden desempeñar un papel fundamental en la recuperación del mercado interno, la soberanía alimentaria, la recuperación del tejido social y la reducción de la violencia. Siendo origen de los migrantes, debería ser la principal beneficiaria de las remesas, mediante un fondo creado con los dólares de los migrantes, una vez cambiados a pesos para el uso de sus familias, para financiar las obras de infraestructura que permitan realmente superar el subdesarrollo.

 

La tercera, el turismo no basado en los desarrollos de inversionistas privados ni la entrega de playas a los extranjeros, sino a partir de la integración de los pueblos y comunidades de la zonas con potencial turístico, para que con una planeación adecuada se logre ofrecer un servicio integral e incluyente, que permita el desarrollo de las regiones y los pueblos con potencial turístico. En turismo también se lograron los ingresos más altos en 19 mil 570 millones de dólares y un superávit de nueve mil 343 millones de dólares.

 

La cuarta es la manufactura, que con apoyos adecuados en los que se garanticen los derechos de los trabajadores, pueden seguir siendo una actividad con un desarrollo creciente, a pesar de Trump y sin necesidad de entregar la soberanía. En 2016 se captó inversión extranjera por 26 mil 738.6 millones de dólares, de los cuales 61.3% se destinó a manufacturas. A eso se pueden agregar los servicios y el desarrollo de software.

 

Hay otras actividades que se deberían desarrollar para superar los riesgos que se han generado por la dependencia y la corrupción que busca beneficiar a unos cuantos, a costa del patrimonio y de endeudar al país. Pero para ello es necesario un cambio en la estrategia económica.

 

Alfonso Ramírez Cuellar, dirigente nacional de El Barzón

Alejandro Castillo Morales, integrante de El Barzón.