En el pasado informe de gobierno, el presidente EPN, informó que en la situación de empleo y salario mínimo sólo 2 millones, 240 mil personas (en lo que va del sexenio) alcanzaron dos salarios mínimos por día mientras que  3 millones 416 mil mexicanos aún trabajan sin salario. Cifras raquíticas para las más de 55.3 millones de personas en situación de pobreza y 11.4 millones en pobreza extrema, estas cifras presentadas por el CONEVAL en julio de 2015.  Sin embargo como observamos que las mediciones que realizó el INEGI fueron distintas para exponer así una disminución de pobres y presentar como un logro las reformas estructurales de esta administración.

Mientras la inflación a la 1ª quincena de agosto fue de 2.8% mayor a la del mes anterior con un aumento del 0.31% en el precio de los alimentos en comparación con el 0.12% del mismo mes pero del 2015, el gobierno insiste en que es un logro que los poco más de 2 millones de personas puedan sobrevivir con un salario de 4 mil 380 pesos al mes y sin prestaciones, tan sólo el precio de la canasta básica para julio fue de $1,321.24 pesos de sólo 34 productos alimenticios básicos, más el valor de la canasta no alimentaria dónde se incluye transporte, limpieza, cuidados personales, educación, calzado y salud fue de $2,667.94 pesos lo que equivale $3,989.18 pesos para sobrevivir.

Sí bien el precio del gas LP, disminuyó este año, en realidad quedó al mismo precio del año anterior sin cambios relevantes, siendo esta baja temporal pasando de 12.83 pesos a 11.55 pesos por kilogramo y con precios hasta los 14.70 pesos en los estados de Morelos, Baja California y Quintana roo.

Así pues los aumentos de los energéticos como gasolina y fertilizantes, desencadenaran el alza de los precios de los alimentos. Puesto que son utilizados para la producción y distribución de una gran cantidad de artículos de uso diario, incluso los alimentos.

El hecho de incrementar el precio de estos productos indispensables en las actividades cotidianas tiene múltiples consecuencias. Una de ellas es el incremento del precio de los alimentos, que impacta de manera directa en el precio de la canasta básica.

Los productos derivados del petróleo, incluidas las diferentes presentaciones de la gasolina, son utilizados en la producción de alimentos: fertilizantes, plaguicidas, tractores, maquinaria, empaques y transporte, etcétera. Esto quiere decir que el incremento de los precios de aquellos productos impacta de manera directa e indirecta en el precio de los alimentos, ergo, en la capacidad adquisitiva del salario de los trabajadores.

Por un lado, al elevarse el precio de los insumos necesarios para la producción de alimentos, se eleva el costo de éstos; asimismo sucede con el incremento de las gasolinas, utilizadas para transportar los alimentos por cualquier tipo de transporte.

Por el otro lado, están los impuestos que se cobran a estos combustibles. Los impuestos gravados a los combustibles pertenecen al IEPS (Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios). El IEPS se cobra en a la producción, venta e importación de gasolinas. Sin embargo, este impuesto no es pagado por el productor o comercializador, sino que se inserta en el precio de venta, por lo que es pagado por los consumidores finales.

El IEPS impone una tasa fija a las gasolinas, siendo de $4.16, $3.52 y $4.58 por litro para gasolinas Magna, Premium y Diesel respectivamente.  Sin embargo este no es el único impuesto que afecta el precio de los combustibles; el IVA (Impuesto al Valor Agregado), cuyo monto es del 16% para cualquier producto también aplica para éstos.

El tema se vuelve aún más importante, puesto que a partir del 2018, los precios ya no serán “establecidos” desde el gobierno federal, sino que serán liberalizados, es decir, que serán determinados únicamente por las condiciones del mercado mundial.  La pregunta que muchos se hacen es: ¿la apertura de petróleo nacional al mercado mundial incrementará o disminuirá su precio?

Sí los precios del mercado mundial del petróleo se incrementan, también lo hará el nacional. Y sí el cobro de impuestos se mantiene al nivel actual, el precio al usuario de gasolinas resultará más costoso.

Este esquema de impuestos ha elevado el precio de la gasolina e impide que se reduzcan sus costos, sin embargo, para la Hacienda pública resulta redituable. Tan solo de enero a mayo de este año la recaudación por el IEPS creció 17.6%, recaudándose 116 mil 401 millones de pesos, lo que lo coloca como el tercer generador de impuestos más importante del país.