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  • Atrás quedaron las promesas de bajas en los precios y tarifas de los energéticos, “gracias” a la reforma energética.

  • Aunque los precios de los energéticos se han mantenido relativamente bajos, los funcionarios de Hacienda justificaron el alza, argumentando un aumento en los precios internacionales de las gasolinas.

  • Según la información del gobierno de Peña, entre julio y agosto los precios considerados de referencia aumentaron 8.3% en la magna, 6.92% en la Premium y 9.51% en el diésel.

  • Los aumentos de precios de las gasolinas, que no serán los únicos, se debe a que la “estrategia” de Peña y Videgaray ha debilitado la capacidad de transformación del petróleo, lo que aumenta la dependencia y dificulta el suministro de esos bienes, lo que propiciará inflación y más devaluaciones, debido a que Peña y sus funcionarios han entregado las fuentes de generación de divisas a los extranjeros.

  • Lo más grave es que no hacen nada para aumentar la producción nacional de productos de refinerías. Incluso pararon la refinería de Cadereyta, Nuevo León, por falta de agua.

  • Esto demuestra claramente cuál es la intención de la “reforma” que promueven Peña, sus funcionarios y los corruptos empresarios que se aprovechan de la entrega del patrimonio nacional.

  • El siguiente paso es “descubrir” que hay “empresarios” dispuestos a invertir en refinerías y dejarles el espacio a ellos.

  • Mientras tanto, si siguen aumentando los precios externos de las gasolinas, eso obligará a aumentar el subsidio y propiciará nuevos ajustes en otros gastos.

 

Lo que demostró el reciente aumento de las gasolinas y la electricidad, es la ineficacia de las propuestas de Peña, Videgaray y demás funcionarios, para proporcionar mejores condiciones de vida para los mexicanos. En el mismo sentido, demuestra que el bienestar de los mexicanos nunca estuvo en el interés de esos funcionarios y empresarios corruptos, que se aprovechan de una falsa legalidad para entregar los bienes estratégicos del país a favor de unos cuantos.

 

No fue fácil. Con Fox y Calderón hicieron todo lo posible por administrar mal a PEMEX. Sin razón, sus funcionarios se dedicaron a debilitar a la principal empresa de todos los mexicanos y se negaron a construir la refinería que urgía para atender la creciente demanda nacional. Eso sí, como si lo hubieran hecho muy bien, los administradores panistas se autoasignaron altísimas pensiones que representan una pesada carga para PEMEX. No se debe olvidar que durante el panismo, México recibió ingresos extraordinarios por los altos precios del petróleo y podía haber invertido para fortalecer a PEMEX. Sin embargo, dejaron ir la oportunidad.

 

Estuvimos en posibilidades de garantizar la producción de petróleo y de  lograr la autosuficiencia en su transformación y, por lo tanto, en el suministro de gasolinas. Pero la intención de los panistas, como ahora la de los priístas, siempre fue y es la de entregar los recursos de los mexicanos a los extranjeros y, en consecuencia, debilitar a la empresa y propiciar su venta en partes o su retiro de las actividades en las que contaba con fortalezas. Lo mismo que hizo en la Comisión Federal de Electricidad, el actual presidente del PRI.

 

Como consecuencia, actualmente México debe importar casi 54% de las gasolinas que requiere para cubrir las necesidades del país. En comparación, en 2005 las compras de gasolinas al exterior apenas representaban 25.6% de las necesidades del país. Ahora, a pesar de que los precios están bajos, en 2015 México pagó 12 mil 500 millones de dólares sólo por importar gasolinas; en 2012 se pagaron 19 mil 92 millones de dólares. Es un pésimo negocio; los funcionarios de los últimos sexenios están reprobados.

 

Hasta ahora, con el propósito de engañar a la población, los funcionarios de Peña habían logrado frenar los precios mientras las cotizaciones internacionales se encontraban a la baja y mientras hubo dinero para subsidiar esos precios porque, según Hacienda, hay un incremento fuerte en la recaudación. Sin embargo, se puede advertir que los precios de las gasolinas seguirán recibiendo presiones al alza, sea porque suben en el exterior o porque suben de precio en pesos por las sucesivas devaluaciones y todo indica que los precios de los combustibles  en el país seguirán subiendo, sobre todo para garantizar las ganancias de los posibles nuevos inversionistas.

 

El siguiente paso será la liberación de precios y la libre importación de gasolinas. Podría haber momentos en que se observe que bajan los precios, pero al final el costo de importar lo que debería producir PEMEX, encarecerá el suministro interno, pero eso sí, permitirá que unos cuantos hagan enormes fortunas.

 

Eso no puede continuar. Exigimos un cambio en la estrategia de explotación y aprovechamiento de la riqueza energética del país.