Ismael y manuelita

Chihuahua, Chih. a 22 de octubre de 2015.- A tres años del asesinato impune de los defensores de derechos humanos del medio ambiente de Chihuahua, sus tres hijos, Ismael, Erick y Uriel Solorio Solís encabezan actos de protesta por el derecho a la verdad y la justicia por el crimen ocurrido en octubre de 2012.

En Washington D.C. ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en reunión con las autoridades mexicanas, Erick compareció para denunciar la impunidad de los asesinatos y expresó “nunca pensé que defender los derechos humanos de mi comunidad nos dejaría huérfanos; y que nosotros, como mis padres, somos campesinos que producimos alimentos para la gente, no oro y petróleo, porque de eso no nos alimentamos las personas”. Además, denunció la depredación de la industria minera, causante del asesinato de sus padres y que se han apoderado del territorio nacional.

En Chihuahua capital, Ismael, con motivo de la visita al Estado del Presidente Peña Nieto, exigió la investigación del crimen de Estado cometido en contra de su padre y madre en la que se involucra la minera canadiense Mag Silver y funcionarios del gobierno del Estado, además exigió se cumpla con los compromisos de brindar protección efectiva a las y los defensores de derechos humanos y que la Procuraduría General de la República participe en las investigaciones. La represión se hizo presente, la policía estatal, federal y municipal impidió la manifestación pacífica, “lamentamos que no existan policías para detener a los asesinos pero si para criminalizar la protesta social”, señaló el hijo de los defensores.

En el ejido Benito Juárez, cuna del movimiento barzonista del estado de  Chihuahua, donde Ismael Solorio Urrutia era el principal dirigente, su hijo Uriel encabezó los eventos para honrar la memoria de Ismael y Manuelita, con una ofrenda floral en el monumento construido por el pueblo, una exposición fotográfica que recoge la historia de las luchas de resistencia de la comunidad,  evento acompañado de un desfile de tractores y caballos hasta la tumba de los defensores, refrendando el compromiso de impedir que la mina vuelva a la comunidad.

“Nosotros luchamos todos los días para que los ideales de nuestros padres por los que dieron la vida se cumplan, su sangre no será en vano” concluyeron los hermanos Solorio Solís.