agricultura

A pesar de que el petróleo es más barato los productores y consumidores pagan más por los energéticos.

A pesar de que han disminuido los precios internacionales del petróleo, en México persiste el alto costo de los energéticos, lo que sigue afectando la producción y el consumo de los alimentos. Actualmente, 258 mil productores utilizan 600 millones de litros de Diesel Agropecuario y casi 3 millones de toneladas de fertilizantes, principalmente Urea y Fosfatado 11-52-00, a nivel nacional.

Los precios de estos insumos agropecuarios son excesivamente altos en comparación de los precios internacionales y sin razón alguna, pues el argumento que durante años el Gobierno y Hacienda utilizaron para aumentar los precios de las gasolinas y el diesel, acerca de que deben homologarlos con los precios de los combustibles en el mercado internacional del petróleo, para evitar subsidios, ahora no se puede aplicar. Actualmente los precios del petróleo y las gasolinas mantienen bajos los precios en el exterior, pero el Gobierno de México sigue fijando precios altos a los energéticos en el mercado interno, lo cual sólo refleja una visión recaudadora por Hacienda de extraer la mayor cantidad de recursos del bolsillo de los productores y de los consumidores.

La gasolina, por ejemplo, la compramos a $13.75 y el Diesel mantiene el precio más alto en la historia, $14.20 por litro, mientras que en Estados Unidos se encuentra en 6.63 pesos el litro. Si los mexicanos pagáramos el precio internacional, sólo los productores agropecuarios tendríamos un ahorro estimado de $4,524 millones de pesos anuales.

Tenemos también el caso de la tarifa eléctrica subsidiaria preferente para la agricultura con un costo de 48 centavos el kilowatt, cuando la tarifa que pagan en Estados Unidos es de 28 centavos por kilowatt. Si se aplicara la misma, tendríamos un ahorro de $1,377 millones de pesos anuales.

Y el mismo caso ocurre con los fertilizantes. Mientras los precios en México de la tonelada de urea se encuentran en $7,200 pesos, su precio internacional oscila en $4,700 pesos la tonelada. Si el precio en el mercado interno se equiparara al internacional, se tendría un ahorro de $3,425 millones de pesos.

Los más de 10 mil millones de pesos que salen de nuestros bolsillos  por el pago de combustibles y energéticos para la producción de alimentos, es superior al recorte presupuestal que Hacienda  realizó recientemente a SAGARPA, lo que limita el crecimiento y retrasa el urgente y necesario fortalecimiento del campo.

El principal problema radica en que, de no disminuir el Gobierno los costos de los insumos energéticos, estaríamos condenando a nuestro país a la pérdida de la soberanía alimentaria, pues la producción y el consumo de los principales alimentos para los mexicanos también se verían en aumento, por diferentes causas todas ellas entrelazadas fuertemente.

Primero, por ejemplo, el transporte de carga que suministra los alimentos a las principales ciudades, repercute en sus precios por el alto costo de la gasolina, llegando al consumidor un alimento mucho más caro.

Segundo, los altos costos de producción por los insumos energéticos provocan que baje la producción agroalimentaria, al no contar con suficientes recursos ni con acceso al financiamiento rural, dejando sin ingresos al sector.

Tercero, lo anterior conlleva a que, al no contar México con una reserva estratégica de alimentos, estos se importan generando una competencia desleal con los socios comerciales del TLCAN, con un crecimiento en el precio de los cultivos. 

Por ejemplo, en México el maíz blanco tiene un costo al productor de $3.50 el kilo (SIAP) y en Estados Unidos los precios físicos se encuentran oscilando entre los $2.30 pesos/kilo y $2.55 pesos/kilo al productor (ASERCA) y para el consumidor el precio de la tortilla es de $12.00 pesos/kilo (PROFECO). A su vez, el precio pagado al productor de frijol negro es de $8.00 pesos, pero al mayoreo se vende en $17.50 pesos/kilo y al consumidor en $26 pesos/kilo. En el caso de la leche, el precio promedio al productor nacional se encuentra en $5.53 el litro y el precio promedio al consumidor se encuentra en $14.65 pesos/litro (http://www.lactodata.info/lactodata/docs/ind/lacto_ind_precios.pdf).

Como podemos observar, a pesar de que en los mercados internacionales han bajado los energéticos y los insumos agropecuarios, en México se mantienen muy elevados, impactando en altos costos del productor nacional.

En contraste, los precios que les pagan a los productores nacionales por sus productos son muy bajos, por el efecto de la caída en los precios internacionales.

Sin embargo, eso no se refleja en los precios a los que se venden al consumidor mexicano, que son mucho más altos que en los mercados internacionales, castigando severamente el poder adquisitivo de los estratos de menores ingresos.

Así, hay un descarado proceso de expropiación de recursos, mediante los altos precios de los energéticos y de los insumos, pagando bajos precios por las cosechas y cobrando elevados precios por los alimentos al productor final.

 

 

Responsables de la publicación

Alfonso Ramírez Cuéllar Presidente Barzón Nacional

Martin Solís Bustamante Dirigente Barzón Nacional Chihuahua

Angely Amezcua Chávez Coordinadora Agua y energía Barzón Nacional

Alejandro Castillo Director Observatorio de precios